Tiniebla y Telarañas

Tiniebla y Telarañas[1]

Abro los ojos otra vez, suspiro, me despierto.

Tiniebla me ofusca en esta etapa de mi vida, o será que sigo tratando de iniciarla, que he dormido por demasiado tiempo y lo que recuerdo, más que todo, son meras telarañas de un sueño.

Me siento perdido en un lugar que siempre he amado, buscando el hogar desaparecido de mi adolescencia.  Desde mi ventana se ven los panoramas donde existía, pero ha evaporado, y ni sus huellas se pueden encontrar.

El olor de sus memorias me persigue, el eco de aventuras juveniles, la risa de mis tías y de mi hermana, el regaño de la abuela.  Los colores de las flores brotando en cada rinconcito.  Los amaneceres y atardeceres, la frescura de las mañanas y la lluvia de las tardes, y siempre cuidándonos, las montañas y las nubes.

¿Será que en esos días todo era tan diferente?

[1] © Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2011; all rights reserved