Por lo menos, para mí

Por lo menos, para mí

Mi Manizales del alma, mi ciudad de las colinas y de las faldas pendientes: de las Manizalitas, con sus curvas peligrosas, sus caras divinas y sus sonrisas traicioneras.  Pero eso qué importa, disfruté de su belleza.

Mi Manizales del alma, dormida, soñando debajo de cobijas neblinas, rodeada de amantes verdes, vestida en atardeceres y amaneceres inolvidables hasta para el mago de Parral, ciudad de las puertas abiertas y la perla del Ruiz.

Mi Manizales del alma, fuente de tantos sueños, de tantas esperanzas, de tantas aventuras, milagro de los Andes colombianos, envidia de sus primos alpinos; de su pasado esplendente y de su futuro, por ahora, escondido.

Mi Manizales del alma, cuna de tantas posibilidades, aunque por tanto tiempo, como las blancas nieves que esconden su nevado, se halla escondida y durmiendo.  Que triste para tantos, pero eso es la alucinación que sufrimos diariamente.
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© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2012; todos derechos reservados