Encadenados los tres

Encadenados los tres

Eres dos y a las dos las amo.

Una positiva que me ama, que me desea lo mejor, que quisiera ser generosa conmigo, brindándome agrado y felicidad,

Y otra, guardada, negativa, asustada, insegura, herida, insular, que ve en mi algo que se puede usar pero al quien solo se le ha de entregar promesas ilusas, indirectamente dadas a entender para que luego se puedan fácilmente derogar.

La segunda usó a la primera para capturar mi alma y enamorarme. La permite salir solamente en esos breves instantes cuando lo es absolutamente necesario para mantenerme atrapado y luego, la vuelve a encarcelar, luciendo una máscara en su imagen.

Qué triste para todos tres.

Quizás más que todo para ella, la primera, la bella en su esencia e inocencia, la que no percibe lo que está ocurriendo, no recuerda las manipulaciones de la segunda; la que no entiende lo que pasa y pasa su tiempo reflejando, confundida, preguntándose porque.

O

Quizás más que todo para ella, la segunda, la que esta tan confundida acerca de la realidad de mi amor, la que siendo tan herida tanto sufre sin entender que todo lo podría yo arreglar, hacer bien, hacer bello. La que más me necesita. La que me buscó, me encontré pero no lo entendió.

Temo mucho que, contagiado por ella con heridas parecidas, el aspecto de esa segunda también surgirá en mí, y que en una desgraciada cadena, a otro ser le haré lo mismo; o quizás ya es así.

Que triste seria eso, pero que probable me parece,

Aunque tanto ame yo a las dos que eres.
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© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2013; todos derechos reservados