El sueño de un suspiro enamorado

El sueño de un suspiro enamorado

Resulta que mis montañas también son de ella, aunque yo nací aquí y ella no, entonces probablemente será lo mismo con respecto a mis tinieblas y mis nubes, mi sol y mis estrellas, y de la luna, pues la amo pero confieso que también es de ella, especialmente de ella.

El tiempo, mas congelado que nuestros nevados, canta sus segundos, para mi glaciales, para ella, volando frenéticamente como colibrís espantados. Fugando desde el cielo a la tierra y luego volviendo por la misma ruta un relámpago ríe con la voz profunda de su hermano el trueno.

La fragancia de orquídeas envuelve el amanecer revelando dónde en la neblina se esconden, pensándose ocultas, observando. Las permito pensarlo pero sonrió, como ellas, en forma oculta. Me ponen en mente del aroma de mi amada y luego de su sabor.

Me encuentro de nuevo perdido en ese lugar sin espacio en el instante sin tiempo, construido de luces tejidas de rayos en fucsia y dorado, amoblado con ecos y sombras de lo que podrá ser, ese lugar que de vez en cuando visito, siempre con ella, aunque ella aun no lo ha percibido.

El tiempo, mas congelado que nuestros nevados, canta sus segundos, para mi glaciales, para ella, volando frenéticamente como colibrís espantados. Fugando desde el cielo a la tierra y luego volviendo por la misma ruta un relámpago ríe con la voz profunda de su hermano el trueno.

Resulta que mis montañas también son de ella, aunque yo nací aquí y ella no, entonces probablemente será lo mismo con respecto a mis tinieblas y mis nubes, mi sol y mis estrellas, y de la luna, pues la amo pero confieso que también es de ella, especialmente de ella.
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© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2013; todos derechos reservados