Una noche en Manizales y en el mundo

Una noche en Manizales y en el mundo

Que bella es la noche, especialmente en los Andes colombianos. Inicia con un azul casi oscuro pero aun algo luminoso, un azul con un tris de fuego, un azul royal evolucionando hacia azul marino, hacia eso primo del índigo en el cual duermen las estrellas, y, sonriendo en el horizonte, esplendorosa, se despierta Venus, como un sol en miniatura, y luego, Luna, Luna en sus varias etapas, vestida de gala, o para una fiesta, o para mercar. La luna banana de mi hijo mayor.

Debajo de ese cielo majestuoso se prepara para las actividades nocturnas mi amada Manizales. En un ratito el amor aparecerá para los más afortunados, en algunos casos, ardiendo con pasión, en otros, completado con satisfacción de otro índole, el amor por los hijos y la familia, por la vida, por la naturaleza, por el sueño. Para otros solo el desespero los espera, que triste que en este paraíso sea así, pero así lo es en todas partes.

La naturaleza nos cubre en su perfecta belleza y amor, y nosotros, los humanos, pues, …
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© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2013; todos derechos reservados