Espejismo en pasante

Espejismo en pasante

Cómodo en mi cama, en un bello apartamento en la ciudad celestial de mis sueños, me pregunto: “¿qué pasó y porqué”, pero el gran misterio es porque lo permití y porque, aun lo sufro?

De todas las diosas que pudiera haber amado, ¿porque haber escogido a Artemisa? Eso pienso mientras miro el día lucido y cristalino, calentado por Apolo, su hermano. Amar a Artemisa es rogar por el dolor o peor, es negar la historia, es olvidarla, pero eso solo trata con mitología, o de eso me trató de convencer. A Artemisa la encontré un día inesperado y me enamoré y me perdí, cómo había de ser. Y ahora ¿qué?

Podría ser karma, quizás en parte lo es y eso sería bien, no me gustan las deudas, pero creo que es algo más, algo diferente, quizás hasta trascendente, pero sí lo es no lo percibo, esta ocultado, ofuscado, escondido en la neblina de mi mente. No percibo el menor sentido, solo los ecos de una adicción percibidos dentro de sombras de obsesión. Y me pregunto, cómo tanto lo he hecho últimamente, ¿Por qué será?

No es que ahora sufra gran dolor aunque recuerdo un tiempo cuando así fue. Ahora es más memoria que realidad dándome espacio para aspirar que algún día solo quedará la memoria de este amor, y quizás, razones para burlarme de la seriedad con que lo traté. Que delicia será ese día. Si, … admito que mucho tiempo he perdido, y oportunidades bellas, y dinero mucho, y que poco placer he realizado, pero aún me queda mucha vida. Eso se.

Cómodo en mi cama, en un bello apartamento en la ciudad celestial de mis sueños, me pregunto: “¿qué pasó y porqué”, pero el gran misterio es porque lo permití y porque, aun lo sufro?
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© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2013; todos derechos reservados