Un Mandela para Colombia

Un Mandela para Colombia

La muerte de Nelson Mandela impacta en forma imposible exagerar en el mundo actual.

Muere un héroe de la humanidad con calidades humanas que tanto se deben emular. Humildad, calidez, cariño, todo sobreviviendo la injusticia y la tortura que le tocó aguantar y con todo eso, logró perdonar y por haberlo hecho, su pueblo se liberó.

Que bello si en la Habana, hoy, estén pensando en eso.

No fue una panacea ya que su pueblo no ha superado los problemas que siglos de haber estado encadenados han generado, y sus sucesores no son de la calidad humana representada por Mandela, pero eso no es fácil encontrar ya que como fue por tantos años el caso con Mandela, muchas de las personas con esa carisma, integridad, humanidad y capacidad de liderazgo se encuentran encarcelados, muchos en cárceles Israelitas, en cárceles de países aliados con Israel o peor, en tumbas desconocidas, matados por las fuerzas armadas del nuevo terrorismo estatal, un terrorismo sin cara, manejado desde naves aéreas sin pilotos humanos, como en muchos casos nos habían advertido autores de ciencia ficción, solo que en esos casos esos “neuve”-malos casi nunca eran nuestros aliados. Aun dado eso, en la realidad actual que vivimos existen personas con las calidades que encontramos en Mandela, probablemente viviendo en los lugares más humildes, viviendo vidas sencillas, aun no habiendo descubierto cuanto el mundo necesita de su vitalidad y sabiduría.

Quizás esta muerte que a tantos nos afecta despertará en algunos corazones la esperanza que necesitamos para motivarnos lograr el cambio en paradigma que requiere este mundo en esta época tan irónica, una época en la cual la tecnología cada día alza las posibilidades de una humanidad en paz, prosperidad y equidad, pero que unos pocos apoderados logran distorsionar, haciendo de ella una fuente de injusticia. Necesitamos héroes como el, … como el en todo aspecto, en su humanidad pero también en su tenacidad; héroes que comparten la fe que aunque no se realice hoy o mañana, sin una lucha perpetua nunca realizaremos el mundo que ha de ser.

Para mí, la fe se sostiene cuando veo en mis estudiantes la energía de la juventud, su rebeldía pero a la vez, su deseo para lograr un mundo justo, y sueño que en algunos de ellos esa visión sobreviva la transición que les busca imponer la fuerza de nuestras tradiciones injustas, contra-igualitarias, elitistas, corruptas, perezosas y maliciosas. Las mismas tendencias que lograron destruir en gran parte los sueños de cuales cuando jóvenes disfrutamos los de mi generación, los de los años sesenta, los de hace medio siglo.

Que bellos son esos muchachos y esas muchachas a quienes hoy tengo el privilegio de enseñar y qué bello es soñar que entre ellos podría existir un Mandela para Colombia.
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© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2013; todos derechos reservados