Reflexiones sobre ti basadas en reflejos del poema decimoquinto de los veinte de Neruda

Orchids

Para ti pero si, es verdad, es basado en el poema decimoquinto de los veinte y de la canción desesperada, pero modificado para reflejarte y para reflejarme a mí.  Sé que los cambios son muchos pero lo tenían que ser.  Perdoname Pablo por ser tan atrevido pero si estuvieras lo entenderías.

Juegas todos los días con la luz del universo, sutil visitadora.  Llegas en la flor y en el agua y eres más que esta blanca cabecita que aprieto como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.  Creo que a nadie te has parecido nunca, eres tú y nadie más, como somos todos, pero más especial.  Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.  Escribir tu nombre con letras de ensueño entre las estrellas del sur.  Dejame describirte como te recuerdo desde antes del tiempo, cuando la tú de hoy aún no existía.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.  El cielo es una red cuajada de peces sombríos.  Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.  Se desviste la lluvia.  Pasan huyendo los pájaros.  El viento, el viento, el viento.

Yo solo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.  El temporal arremolina hojas oscuras y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.  Pero tú estás aquí, tú no huyes y espero me responderás por fin cuando suspiro mí el último grito, ovillada a mi lado como si tuvieras miedo.

Sueño que alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos, y luego, que me trajiste madreselvas.  Tenías hasta los senos perfumados, pero solamente con tu esencia, mientras el viento triste galopa espantando mariposas.

Yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.  Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.  Sueño en el día que pudiéramos recordar haber visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llueven sobre ti acariciándote pero no las sientes.  Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado y como sabes, hasta te creo dueña del universo.  Te traería de las montañas flores alegres, copihues, avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos si me lo permitieras.

Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos y hacerlo siempre.
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© Guillermo Calvo Mahé; Manizales, 2018; todos derechos reservados.  Permiso para compartir con atribución.

Guillermo Calvo Mahé es escritor, comentarista político y académico residente en la República de Colombia. Aspira ser poeta y a veces se lo cree.  Hasta hace poco coordinaba los programas de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Manizales. Tiene títulos académicos en ciencias políticas, derecho, estudios jurídicos internacionales y estudios de lingüística y traducción.  Puede ser contactado en guillermo.calvo.mahe@gmail.com y gran parte de su escritura está disponible a través de su blog en http://www.guillermocalvo.com.

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